Huellas de Mérida, transcursos y patrones urbanos” La obra forma parte de la Biblioteca Básica”
Ileana Beatriz Lara Navarrete, desarrolla una interesante investigación en la cual coloca en perspectiva la forma como se ha urbanizado Mérida a través del tiempo.
Para Memorias de Yucatán elaboraré una pequeña síntesis de lo que a mi parecer es importante destacar y rescatar de esta obra realizada durante la gestión de la actual gobernadora estatal Ivonne Ortega Pacheco.
Traza Arquitectónica de finales del siglo XVIII a principios del XIX:
la arquitecta Lara Navarrete menciona la división de clases que marcaba la época, señalando a E. Cervantes quien dijera en el año de 1945: “La ciudad de Mérida se dividía en parroquias y por razas”, pues el Sagrario – Catedral era para el uso de españoles o blanco, la iglesia del santo nombre del Jesús y por un tiempo la ermita de Santa Lucía se destinaba para negros y pardos y los templos de Guadalupe o San Cristóbal, San Sebastián y Santa Ana, para indígenas mayas, residentes todos ellos fuera de la ciudad; esta división parroquial por razas, generó una estructura poli céntrica, pues las parroquias funcionaban como centros de barrio y los inmuebles de servicios en torno a estas.
Esto se menciona en la página 25 de la obra mencionada, dentro de la colección, se ha realizado 50 los títulos que se diseñarán con diversos formatos para que las personas de diferentes edades e incluso con capacidades diferentes puedan conocer y entender más de su propio entorno.
Paseo de Montejo:
En la obra referida, “Huellas de Mérida, transcursos y patrones urbanos”, la investigadora Ileana Beatriz Lara Navarrete, nos muestra el panorama y sus radicales cambios a través del tiempo, ya que en la época del porfiriato nuestra ciudad de Mérida se engalana con la construcción del Paseo de Montejo. El cual inicia el 5 de febrero de 1888, fue concebido por un grupo de acaudalados hacendados y comerciantes, en aquella época su construcción concluyó en 1906, desde luego no contaba con la extensión actual.
El paseo de Montejo midió en sus inicios 1198 metros de largo y 43 de ancho, tenía una calzada central para carruajes y jinetes, dos banquetas laterales de 5 y media varas para peatones, dos calles de doce varas paralelas y la banqueta para el tránsito público; como podemos notar en sus inicios no contó con camellón pero si con luminarias a lo largo de todo el recorrido.
La Arquitecta Navarrete en su libro describe que en el siglo XIX y principios del XX, se construyen grandes paseos y avenidas como lo es el Paseo de Montejo (página 30 de la obra que forma parte del acervo Biblioteca básica de Yucatán).
Densificación del espacio urbano:
Al llegar a la cuarta parte del libro “Huellas de Mérida, transcursos y patrones urbanos” la arquitecta Ileana Beatriz Lara Navarrete, argumenta con su estilo sucinto y claro los procesos de producción del suelo urbano ante el crecimiento poblacional en el siglo XX, señala que el sector social de escasos recursos ha acelerado el crecimiento de la ciudad con irregularidad y múltiples insuficiencias en materia de vivienda, equipamiento y servicios urbanos.
La investigadora argumenta que hay dos procesos que se manifiestan en el espacio urbano de Mérida y de muchas otras ciudades, los cuales son propiciados por las circunstancias económicas del momento y las eventuales limitaciones en la utilización del espacio estas se llaman: densidad y expansión, expuestas a constantes variaciones que dependen del momento en que se presentan. Este proceso lo determinan el régimen de la propiedad de la tierra y el valor del suelo, históricamente el norte ha contado con mayor plusvalía y el sur se ha expandido ante la necesidad de habitación de las personas de escasos recursos.
Mancha urbana en la actualidad meridana:
En la época actual siglo XX y primera década del siglo XXI, la investigadora Lara Navarrete describe cómo se ha repartido y expandido la ciudad y en qué porcentajes:
El porcentaje residencial es de 16.87%, la vivienda media ocupa el 8.23%, la de interés social consta de 19.4%, en el área urbana de la ciudad la vivienda popular ocupa en densidad el 25.16%, las construcciones precarias o en procesos de consolidación abarcan el 18.7%; Centro histórico y zonas tradicionales el 11.64%, por lo que el predominio del sector lo ocupa la vivienda para gente de escasos recursos, ya que interés social, popular y precario suman 63.23%.
Reparto ejidal y expansión habitacional:
Anta la necesidad de contar con vivienda, en 1984, el entonces gobernador constitucional del Estado, Víctor Cervera Pacheco, aprovechó su liderazgo con los ejidatarios decretando la expropiación de grandes superficies ejidales, a la cual nombro II Plan director de Mérida, creando una reserva territorial y el organismo público denominado COUSEY. Tanto Mérida como la ciudad de Aguascalientes, fueron pioneros en esta novedosa estrategia – las tierras estériles o no labradas, abandonadas ante la migración masiva al norte en busca de nuevos horizontes y mejores oportunidades de vida eran sin duda la oportunidad para replantear la urbanización metropolitana- la obra de Ileana Beatriz Lara Navarrete continúa:
Las nombradas reservas –antes ejidales- en Mérida constaban de 8668 hectáreas, para 1993, ya se habían regularizado 3244 hectáreas, incorporando al mercado de suelo urbano, superficie ejidal, antes invendible, la cual equivalía al 70% del suelo meridano.
Buena parte de esta superficie la de mejor plusvalía en términos inmobiliarios paso a manos privadas entre 1986 y a 1993. Es importante señalar que durante el interinato de Dulce María Sauri Riancho – añade la investigadora Lara Navarrete- se cedieron a precios muy bajos (a peso el metro cuadrado) y con facilidades de crédito áreas que actualmente ocupan los mega fraccionamientos como el de Francisco de Montejo, Juan Pablo II, Chenkú, Xoclán, Emiliano Zapata oriente y otros medianos como Nora quintana, Unidad CTM, Morelos y Polígono 108. Los dos primero advierte la investigadora son por su magnitud, ciudades anexas a Mérida. (Páginas 55 y 58)
Crear espacio urbano a costa del capital social:
En la página 60 de la obra “Huellas de Mérida”, la arquitecta Lara Navarrete comenta que crear espacio urbano a costa del capital social, es decir del erario público, es propio de sociedades en transición donde grupos dominantes se refugian en la seguridad que ofrecen los mercados del suelo y la vivienda en periodos de crisis.
En Mérida 6 de cada 10 capitales locales están vinculados al negocio de la tierra urbana, el dispendio de estas áreas públicas, no solo acabó con el mercado informal del suelo, sino que mantuvo la distorsión del crecimiento de la ciudad, ya que no se apegó a los planes y programas de desarrollo urbano, tampoco favoreció el acceso a las clases populares y la vivienda.
En el año 2000, el entonces director de la COUSEY, señaló “La reserva era apenas de 200 hectáreas, que apenas alcanzan para atender los proyectos del INFONAVIT, y las solicitudes de los particulares en los próximos cuatro años…” (Página 61).

Quisiera saber donde puedo conseguir dicha publicación osi e sposible consulltarla en linea. muchas gracias por la ayuda.
Son libros que se han editado en la reciente administración de gobierno se puede comunicar a bibliotecabasica@gmail.com o bien llamar al 9 25 89 82, espero logre su objetivo, gracias por su comentario